Han pasado veinte días hábiles de
caza y el resultado hasta la fecha no puede resultar más desalentador.
Tres especies protegidas, que conozcamos o hayamos recuperado nosotros,
tiroteadas por los cazadores. La primera de ellas nada menos que un
guión de codornices (Crex crex) al que ni siquiera se dignaron a disparar y lo golpearon con un palo en Balmaseda (Bizkaia). En Gipuzkoa una garza imperial (Ardea purpurea) recogida con un tiro en Usurbil y en Tolosa una lechuza campestre (Asio flammeus). Ojo, esto es lo recuperado, a imaginar lo que se ha perdido en el monte.
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| Garza Imperial tiroteada. Autor Jon Mugica |
La garza imperial y la lechuza campestre
se encuentran catalogadas como Raras en el Catálogo Vasco y como
Vulnerable en el Real Decreto antes citado para el caso de la garza
imperial y en el caso de la lechuza campestre está en el Listado de
Especies Silvestres de Protección Especial. Es decir, que la categoría
para España tiene un grado de amenaza mayor que en el caso del Catálogo
Vasco. Aquí, el cazador gipuzkoano se permite la alegría y la
desfachatez de tirotearlas. Según el código penal, artículo 334, el
disparo contra la garza imperial y la lechuza campestre es delito, por
lo que la fiscal de medioambiente de Gipuzkoa recibirá en breve nuestra
denuncia por los dos delitos cometidos.
Artículo 334: 1. El que
cace o pesque especies amenazadas, realice actividades que impidan o
dificulten su reproducción o migración, o destruya o altere gravemente
su hábitat contraviniendo las leyes o disposiciones de carácter general
protectoras de las especies de fauna silvestre, o comercie o trafique
con ellas o con sus restos, será castigado con la pena de prisión de
cuatro meses a dos años o multa de ocho a 24 meses y, en cualquier caso,
la de inhabilitación especial para profesión u oficio e inhabilitación
especial para el ejercicio del derecho de cazar o pescar por tiempo de
dos a cuatro años.
Ante
estos hechos la primera pregunta que surge, si las especies cinegéticas
mayoritarias que hay disponibles para matar ahora, son paloma torcaz y
zorzales, ¿cómo se puede disparar sobre una garza imperial o sobre una
lechuza campestre que no se parecen en nada?. La primera respuesta es
por la ignorancia entre los cazadores que no son capaces de diferenciar
las especies, la segunda respuesta es por la maldad y la tercera es por
el silencio del colectivo que protege y cubre al infractor, haciéndose
por tanto todo el colectivo cómplice del delito. Porque no nos
engañemos, o mejor dicho, que no nos engañen, los cazadores nunca o casi
nunca, a excepción de becaderos, están solos. Se encuentran en puestos
fijos y hay varios por puesto normalmente, por lo que un delito de este
estilo tiene siempre testigos encubridores. Mientras que el propio
colectivo no separe de su regazo a los infractores, todo el colectivo se
está haciendo partícipe del acto delictivo.
La
segunda pregunta es, ¿Cómo se puede disparar contra una nocturna si
precisamente se mueve de noche (aunque todos sepamos que el búho
campestre es uno de los más diurnos)?. Y para la garza imperial la
pregunta es similar, puesto que sus movimientos son también
crepusculares. Aquí recae toda la culpa sobre la Exclma. Diputación de
Gipuzkoa. Y esto es muy importante, en Gipuzkoa se puede empezar a matar
una hora antes de que amanezca. Está de noche. ¿Qué pinta gente armada
en el monte a la noche cuando no se ve nada y no pasan palomas?. ¿que
se supone que les están autorizando cazar cazando cuando ya no se ve?
Esto es cobardía, pésima gestión, incompetencia, … y todos los etcéteras
que se quieran poner de los gestores y políticos de la diputación de
Gipuzkoa. Les hemos pedido por activa y por pasiva n veces que retrasen
la hora de inicio de la actividad cinegética, pero nada, antes Arrese
del PNV, hoy Uriguen de Bildu, los dos igual de incompetentes en esta
materia.
Y es
que es más, los propios becaderos piden lo mismo que nosotros, porque
esa gente que está a esa hora en el monte mata las becadas a la espera,
cosa que también es infracción y conlleva (o debería acarrear) fuertes
multas. Con la dificultad que entraña a los guardas el
pescarlos. Además, una hora antes del amanecer no se puede identificar
con seguridad dos especies protegidas que se pueden confundir con
malvices, las alondras y los mirlos. Si no se pudiera estar en el monte
con escopetas una hora antes de amanecer, la lechuza, el cárabo, etc, no
habrían sido tiroteados. Luego, responsable último, la Diputación
gipuzkoana.
A todo esto, hay que analizar los resultados de ingresos de aves del
Arrano Etxea
(centro de recuperación de aves de Gipuzkoa). Durante el año las
entradas son en su mayoría accidentes, choques contra líneas eléctricas,
edificios y, vehículos, aves marinas petroleadas, pollos recogidos
fuera del nido etc, durante los meses de actividad cinegética los
ingresos se disparan y son mayoritariamente especies protegidas
tiroteadas.
En la
memoria
de éste centro de recuperación de 2012, cita en su página 8, 'la causa
de ingreso más relevante en el grupo de las rapaces diurnas han sido las
heridas por disparo', concretamente en el gráfico que presenta son el
32% de los ingresos. El 6% de los ingresos de rapaces nocturnas es por
disparo. En el caso de las acuáticas, el 33% de los ingresos fueron por
disparo.
Mientras tanto, al prócer escopetero
Sarasketa, se le llena la boca firmando la carta de biodiversidad y
hablando que sin ellos no habría un control sobre la fauna. Para acto
seguido añadir que hay que controlar a los predadores. Y todo esto,
cúmulo de ignorancia, desfachatez, sorna y sarcasmo, se puede ver en su
artículo
en este enlace .
Ellos,
dicen, tienen que controlar a los corzos y jabalíes porque se disparan
sus poblaciones, porque no hay grandes predadores Sarasketa, querido.
Porque no hay lobo y porque no se quiere que lo haya. Hablan incluso del
exceso de palomas y malvices que habría si no estuvieran ellos, pero si
son especies migradoras que sólo pasan por encima nuestro. Se erigen
salvadores de los encinares mediterráneos y del jamón de bellota, que no
lo habría si ellos no mataran las palomas que van a Extremadura, para
acto seguido pedir un control de predadores, que ya en la sombra
ejecutan. Aunque maten nocturnas que comen sobre todo roedores, milanos
que su dieta es sobre todo de carroña y roedores, ratoneros que comen lo
que su nombre indica y reptiles, gavilanes que cazan pequeños
pajaritos. Es de suponer que cazan las becadas para evitar que
proliferen y se conviertan en plaga y acaben con las lombrices, igual
que las cada vez más escasas codornices y tórtolas son abatidas para
controlar sus poblaciones que causan graves daños... ¿a quién?¿Qué es lo
que este señor y sus seguidores quieren matar?, si ya lo matan todo, si
en Gipuzkoa ya solo tenemos unas poblaciones reproductoras residuales
de las cuatro cosas que crían gracias a la perseverancia de las aves.
En
definitiva, la Diputación debe racionalizar la caza de una vez. Los
puestos donde aparecen especies protegidas fulminadas deben ser cerrados
y terminada la caza por lo menos por esa temporada, y si el delito es
gordo, como el del águila pescadora eliminada hace dos temporadas, la
línea se debe cerrar para un par de años. Así será la única forma que el
colectivo señale con el dedo al infractor y lo expulse de su seno.
Los
cazadores deben demostrar que son gente civilizada, que llegan a la
categoría humana, y limitarse a disparar sobre lo que pueden. Se les
debe ejercer controles de alcoholemia y se debe castigar duramente el
consumo de alcohol y drogas.
Se debe crear un nutrido grupo de
ertzainas verdes, como el cuerpo del SEPRONA de la Guardia Civil, que
den apoyo riguroso al guarderío.
Y la diputación debe dar voz en
el consejo asesor de caza a una representación de los grupos
conservacionistas. Porque hasta la fecha, Bildu con Uriguen a la cabeza
nos ha defraudado lo mismo que los gobiernos anteriores del PNV.